Esencias de Aves: Las Alas del Corazón

Reflexiones en torno a la energía de las Aves. Artículo publicado originalmente en inglés en la Revista de la BFVEA, Essence. Edición Primavera 2021.

Natalia Montes

Las Alas del Corazón

Reflexiones en torno a la energía de las aves

 "¿Construiría el pájaro su nido si no tuviera

su instinto de confianza en el mundo?”

Gaston Bachelard.

¿Qué es lo que nos atrae tanto de las aves?

Los pájaros son los guardianes del aire.

Los humildes mensajeros de los árboles.

Los maestros del fluir en una realidad multidimensional.

Como seres humanos, nacemos con dos miedos innatos: el miedo a los ruidos fuertes y el miedo a caer. La gravedad está arraigada en el núcleo mismo de nuestra existencia en este nivel. Permite que la vida sea como la conocemos y, al mismo tiempo, es una prisión de la que inconscientemente soñamos con escapar. Tal vez como un recuerdo primitivo de flotar en el útero de nuestra madre, de sueños etéreos o incluso como un recuerdo anterior, de pertenencia a la unidad cósmica: todos tenemos algunas experiencias primitivas de ingravidez arraigadas en el fondo de nuestro ser.

Entonces, ¿qué es lo que nos fascina tanto de volar?

Volar inevitablemente inspira libertad. Una libertad a menudo teñida de un poco de miedo, y tal vez sea este mismo miedo lo que hace que valga la pena explorarla.

Las esencias florales, como un terreno común para nosotros los terapeutas vibracionales, tienen una habilidad única entre todas las criaturas vivientes: las células vegetales son capaces de recibir luz solar y transformarla en energía almacenable a través de la fotosíntesis. Como Edward Bach brillantemente percibió, esta habilidad se correlaciona con la conciencia humana, que absorbe información del entorno y puede decodificarla y almacenarla en forma de conocimiento, disponible para que lo usemos en el futuro. Necesitamos flores para ayudarnos a aprender de nuestras experiencias, almacenando conocimiento consciente que facilita nuestro viaje de sanación, aportando conciencia y comprensión en diferentes niveles. ¿Qué nos aporta entonces la energía de los pájaros?

Las aves no solo son asombrosas porque la mayoría de ellas pueden volar. Permítanme contarles, en mis palabras, algunos otros datos sobre las aves que realmente me asombran, y que nos dan algunas pistas sobre los dones que éstas pueden compartir con nosotros:

- Las aves pueden ver un espectro de colores mucho más amplio que los seres humanos.

- Tienen un corazón muy grande en comparación con sus cuerpos.

- Las aves tienen un sistema respiratorio muy complejo, con varias cámaras de aire distribuidas alrededor de su cuerpo y huesos, lo que les permite respirar siguiendo un flujo en un solo sentido, además de mantener su peso corporal bajo.

- No tienen dientes, la mayoría simplemente traga.

- Pueden controlar su metabolismo y temperatura corporal de formas increíbles. Algunos de ellos, como el Picaflor, pueden entrar en un estado de torpor (manteniendo solo los órganos vitales funcionando) durante períodos de tiempo. Otros, como el Pato Cortacorrientes, pueden tener una temperatura diferente en sus pies que en el resto del cuerpo, enviándoles sangre fría para mantener el calor corporal.

- Al migrar, las aves pueden dormir en un hemisferio cerebral a la vez, por lo que el otro sigue funcionando.

- Algunas aves migratorias, como los Zarapitos, pueden sentir dónde están los polos gracias a pequeñas cantidades de magnetita que almacenan en sus picos. También pueden escuchar ruidos tan lejanos como el Atlántico, en el otro lado del continente, cuando vuelan a lo largo de las costas del Pacífico.

- Al ver el sol y las estrellas, además de usar sus sentidos, las aves no solo pueden orientarse cuando vuelan por el globo, sino que también pueden navegar, lo que implica sentir exactamente dónde se encuentran.

Aún con todas estas increíbles cualidades, las aves nacen como nosotros los seres humanos, necesitando experimentar el mundo y sus cuerpos para aprender. Me fascina pensar en la primera vez que un pájaro salta de su nido. La mayoría de las veces no están completamente desarrollados para volar, pero lo hacen de todos modos. Es una mezcla de instinto y confianza, una confianza que se vuelve más fuerte que el miedo a caer. Una confianza que eventualmente (muchas veces no en esas primeras exploraciones) les permite alcanzar su máximo potencial y volar. Rainer Maria Rilke dice que la verdadera alegría no es la ausencia de miedo: cuando recorres un miedo de una esquina a otra, esa es la verdadera alegría, es un miedo en el que tenemos confianza. ¿No estamos nosotros, los humanos, a menudo parados allí en nuestros cómodos nidos mirando al borde del acantilado sabiendo que nos estamos perdiendo algo? sintiendo una llamada, una urgencia por expresar nuestro potencial y sin embargo, nuestra mente en su afán por protegernos, nos detiene de dar el salto ¿Qué es esa alegría que se esconde detrás del vértigo?

Aquí está la pista para las dos áreas principales en las que he visto que las Esencias de Aves funcionan de manera realmente efectiva, las llamo las dos "i": la intuición y el instinto. El primero como esas cualidades altamente espirituales de unidad y conexión con nuestro ser superior y el Universo; el último como un impulso fundamental para comprometerse con la vida en este nivel humano.

Las Esencias de Aves nos mueven a la acción, y el capitán en este viaje es el corazón; solo cuando estamos conectados con la profunda convicción de querer algo desde el corazón, encontramos el coraje para romper las limitaciones y saltar al vacío. La palabra coraje proviene de la raíz latina "cor", que significa corazón. Muy a menudo, seguir esta brújula interna nos pone en un lugar de profunda vulnerabilidad y miedo, y a veces es más fácil simplemente adormecer nuestras pasiones más profundas que arriesgarnos a no obtener lo que realmente queremos del corazón o, lo que es peor, arriesgar la vulnerabilidad de sabernos verdaderamente vistas. Pero cuando adormecemos no podemos seleccionar, adormecemos también la belleza y el placer, nos olvidamos de nuestras alas.

Y aquí viene el quinto chakra, el catalizador a través del cual la energía del corazón fluye hacia arriba y hacia el mundo. Es aquí donde la mayoría de las esencias de aves participan limpiando y el fortaleciendo: los pájaros son maestros de la entrega y la confianza. Asumir la vida como es, como opuesto a la ilusión de controlar. La fe en el Universo se nutre de la fuerte activación de nuestros chakras superiores, de la certeza de pertenencia, de ser todos Uno. Cuando sentimos este apoyo superior, podemos correr el riesgo de ser vulnerables, arriesgarnos a ir más allá de nuestra zona de confort aun sin tener garantía de los resultados.

Uno de mis grandes maestros ha sido el Cóndor. Los cóndores son la segunda ave voladora más grande y es la más pesada del mundo. Para ellos, aletear implica una inversión de energía que no pueden permitirse con mucha frecuencia. Imagina un pájaro, casi el doble de tu tamaño en envergadura, abriendo sus alas y simplemente saltando desde el acantilado. Para mí, eso es confianza. A veces siento que los cóndores pueden ver a Dios (como quiera que le llamemos). Entremezclada en el aire, los sostiene con sus suaves y fuertes manos. Su esencia, tan generosamente ofrecida, nos da también la sensación de ese apoyo invisible, que nos llena de valor para confiar en lo desconocido.

Las aves nos recuerdan nuestras alas. Pero no son muy racionales cuando hacen esto; como el polluelo que salta de su nido, cuando tomamos Esencias de Aves simplemente nos encontramos ahí afuera, inscribiéndonos en clases de baile, diciéndole a esa persona que la amamos, hablando cuando normalmente permaneceríamos en silencio. Y a menudo se siente bien, por lo que nos invitan a intentarlo de nuevo, quizás de manera más consciente la vez siguiente. Son esencias fuertes, al igual que las especies que las originan. Y se llevan muy bien en combinación con otras esencias, como seres que conocen la trama del Universo y saben que somos co-dependientes.

Esta perspectiva superior es también una invitación a suavizar nuestras voces internas, humanas, recordándonos que somos algo más allá de nuestros cuerpos, emociones y pensamientos, incluso más allá de nuestra intuición, como Cortacorrientes (cuya esencia a veces llamamos "meditación líquida") nos muestra tan amorosamente. Cuando nos apegamos al suelo en nuestra realidad humana, corremos el riesgo de tomarnos la vida demasiado en serio, y esto afecta especialmente la forma en que nos hablamos a nosotros mismos. Tricahue, con sonrisa de monje budista, nos recuerda tratarnos con ternura y reírnos más seguido de nosotros mismos. ¿Cómo podemos pretender hacer todo perfectamente si nunca antes habíamos pasado por esta experiencia de esta manera? ¿Cuál sería el propósito de esta experiencia de vida si hiciéramos todo perfectamente bien desde el primer momento? Tricahue puede sacarnos algunos lagrimones ¡y es que tan seguido nos olvidamos de hablarnos con amor!

Pero para aprender todo esto, y para integrarlo realmente con el apoyo de Esencias Florales, necesitamos estar conectados a tierra, y esta es un área donde las esencias de aves me sorprendieron porque muy a menudo, las más espirituales de ellas, como el Carpintero Magallánico o Vari, son también las que más nos arraigan a nuestra vida terrenal. Muy a menudo para nosotros, que trabajamos en el campo de las terapias complementarias, lo que realmente causa vértigo no es el mundo espiritual, sino el que está "aquí abajo". Aprendí de aves como House Wren, que el miedo a estar totalmente presente en el mundo es al mismo tiempo nuestra mayor alegría, la que solo podemos experimentar aquí y ahora, y la razón de esta experiencia física.

Somos seres espirituales

viviendo una experiencia terrenal

de amor.

Estás invitado a este baile de la vida. Para traer más de este flujo, de esta ligereza de conexión a tierra. Vivir más plenamente a través de los sentidos.

Siempre que se nos regala una Esencia de Ave, ellas aprovechan la oportunidad para pedir una cosa: que nos cuidemos los unos a los otros y al planeta en el que vivimos. Que recordemos que esta vida es un regalo y que la recibamos con gratitud.

Natalia

Artículo publicado originalmente en la revista ‘Essence’ de la Asociación Británica de Terapeutas Florales y Vibracionales (BFVEA), edición Primavera 2021